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Editorial

El mes del amor

Enero 2019

El mes del amor

Febrero es el mes de canto al amor y a la alegría de tener una pareja feliz. El 14 de febrero es fiesta universal, por las buenas obras de san Valentín de Roma. Se inició en el año 494 hasta 1969, cuando el Concilio Vaticano II la retiró del calendario litúrgico. Hoy, es una festividad independiente de la religión y que incluye la celebración de la amistad. Sea como fuere, ¡Que viva el amor!

Lo que algunos no saben es que Valentín fue ejecutado por Claudio II, por realizar bodas de soldados con sus damas, en tiempos en que el cristianismo estaba prohibido. En prisión, Valentín se enamoró de una joven ciega, la hija del juez de la prisión. Entonces, rogó a Dios que la hiciera ver. Camino al cadalso, le entregó un papelito. Cuando ella lo abrió, pudo leer “Tu Valentín”. ¡Veía!

Esta leyenda vincula el amor con el sufrimiento y la muerte. ¿Es así? Infortunadamente, sí. La mayoría de consultas que recibo en mi consultorio son sobre decepciones amorosas, infidelidades, engaños. La persona que había depositado su confianza en el ser amado es traicionada y termina derrumbándose. La esperanza que puso en la felicidad es quebrada cruelmente.

Muchas personas acuden con depresión reactiva a una desilusión. Han perdido el sueño, el apetito, la energía, las ganas de trabajar o estudiar. Nada les causa placer, interés ni alegría. Incluso, han pensado en morir.

A esas personas hay que decirles que el amor tiene ese riesgo. El dolor es parte de la vida. Deberán resignarse a fin de traer paz a su alma. No hay mal que dure cien años. Todo pasa. Asimismo, con la experiencia lograda podrán renacer a la vida en otro momento. Paciencia. Podrán volver a amar y gozar algún día. Pero si las ideas de muerte rondan demasiado la cabeza, deberán buscar ayuda profesional.

14 consejos para superar la decepción amorosa

Mayo 2014

Decepción amorosa
  1. No se lo cuente a todos
  2. Acepte su dolor
  3. Llore hasta que no quede lágrima
  4. Reconcéntrese en su trabajo o estudios
  5. Retome su tiempo libre
  6. No conteste el teléfono
  7. Elimine los recuerdos
  8. Elimínelo de Internet
  9. Un clavo no quita otro clavo
  10. No intente vengarse
  11. Escriba una carta radical
  12. Recomponga sus amistades
  13. Reúnase con él a los tres meses
  14. No alcohol ni drogas

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¿Depresión?

Si después de todas estas medidas usted sigue triste y desganada; o peor, con vivencias de culpa e ideas de morir, seguramente es depresión. Entonces, será hora de buscar ayuda

Enfermedades que se confunden con depresión

Marzo 2014

Enfermedades que se confunden con depresión

En el hospital mental “Hermilio Valdizán”, un campesino consultó por falta de energía, cansancio fácil y ánimo bajo crónico. Él pensaba que tenía depresión. Cuando se le preguntó si padecía de alguna molestia física, replicó “no”. Mas al indagársele si tenía tos, respondió “lo normal”. Fue suficiente. Se le pidió un examen de pulmones. Al cabo, se descubrió que estaba desarrollando tuberculosis. Entonces, se le envió a Neumología para su curación.

Hay varias enfermedades que se confunden. Por ejemplo, la anemia da síntomas similares a depresión: desgano, exceso de sueño, ánimo bajo, desconcentración.

Verdad que los demás pueden advertir que la persona anémica se ha tornado pálida. Pero hay otras enfermedades menos evidentes como el hipotiroidismo. En esta enfermedad de la glándula tiroides también hay síntomas parecidos a la depresión: decaimiento generalizado, cansancio, exceso de sueño, desconcentración. Solo cuando la deficiencia de las hormonas tiroideas es mucha, aparecen signos tales como caída del cabello, piel seca, intolerancia al frío, estreñimiento; y en las mujeres, alteraciones menstruales, dificultades para embarazarse y hasta abortos.

En realidad, casi cualquier enfermedad –diabetes mellitus, deficiencia de vitaminas, infecciones crónicas- puede ocasionar algún grado de depresión. Asimismo, el consumo de sustancias tóxicas –alcohol, marihuana, cocaína-; incluso medicamentos como algunos anticonceptivos y antibióticos.

Por eso, en teoría, convendría un chequeo clínico básico antes de iniciar un tratamiento antidepresivo, sea medicamentoso y/o psicológico. Pero como la mayoría de los pacientes con depresión no tienen una enfermedad de fondo, un enfoque práctico es empezar el tratamiento antidepresivo ya, y sólo si no hay respuesta terapéutica, recién entonces pedir análisis clínicos.